domingo, 25 de noviembre de 2012

miércoles, 21 de noviembre de 2012

Problemas

Siempre me esfuerzo en parecer feliz cuando no lo estoy, mientras peor estoy anímicamente más feliz intento parecer. Esa es mi forma de tomarme mis problemas, si son pequeños busco ayuda, si son grandes me los intento tragar hasta que exploto, los cuento y me siento peor. Cuando realmente estoy bien, me busco problemas y es cuando parece que estoy peor, pero, en realidad estoy mejor que nunca, no tengo nada de que quejarme. Que más da que esté mal delante de la gente, ¿para recibir compasión? Solo pareceré débil, algo que me gusta ocultar que soy. Cuando acumulo muchos problemas, cuando me abruman todas las cosas que me pasan, exploto, cuando estoy en un momento realmente malo, me agarro al clavo de la buena suerte cuando lo encuentro aunque me queme y después sea peor, porque esas cosas son las que me dan la fuerza para dar la imagen que doy, tengo suerte de que ahora mismo tengo métodos de desahogarme que me liberan el peso, y unas pocas fuentes de felicidad (o clavos) que a pesar de mi debilidad hacen que no esté continuamente explotando.

¿Verdaderos problemas? Todos tienen problemas mayores que tú y todos son más felices que tú, Coelho se equivocaba, esa si es la mayor mentira del mundo. Siempre tendrás gente aparentemente más feliz que te tocará los cojones, y siempre habrá gente más desdichada (supuestamente) que tú, así es la vida, pero seguramente no sean los que tu crees que son.

Cuando asumes todo esto, cuando crees que puedes controlarte sin que te de el bajón, al menos yo, intento que los demás me diviertan, que me hagan olvidar que estoy mal y que creen una atmósfera en la que no existan las cosas de las que intento huir. Incluso si tengo mucha confianza, digo que estoy mal, que quiero olvidar, y me ayudan a escabullirme, sin preguntas y sin "liberaciones" de problemas, simplemente intento no acordarme de que siguen ahí. Esto no significa que huyo, es mi forma de aceptarlos, de quitarles peso, porque hay problemas que no se pueden solucionar y que tienes que convivir con ellos. Los problemas que tienen una solución por compleja que sea, yo siempre me enfrento a ellos, porque merece la pena quitarte un problema que puedes resolver, que no hundirte por el peso de ese y de los que no puedes solucionar. Mientras más pesos nos quitamos (o problemas) yo creo que mejor luego nos podemos mover por la vida.

domingo, 18 de noviembre de 2012

Miedo

En los momentos en los que te sientes inundado por un sentimiento, como el sentimiento de afecto a alguien, o amor, tu mente cambia.

Cada vez que aparece este sentimiento es de forma distinta, siempre especial y embriagador. Es un sentimiento dulce, lo más cercano que existe a la felicidad absoluta.

Seamos sinceros, este sentimiento acaba desapareciendo, muchas veces cuando el sentimiento es muy fuerte y sientes mucho miedo, algo va mal, bastante mal. Ese miedo eclipsará parte de la felicidad, puede que ese miedo sea un escudo protector por si el sentimiento es erradicado velozmente, pero, el escudo no te deja ser libre, no te deja llegar al clímax máximo. 

Quizá exista esa vez en la que no tengamos miedo a que acabe, sinceramente yo intento no tener miedo a que acabe, si ahora mismo soy feliz y me siento a gusto en una relación no voy a dejar que la inseguridad o el miedo la fastidien. Vivamos la experiencia de él y disfrutamos; ¿no te atreves a dar un beso que cambie lo que sois? Pues eso es miedo, al fin y al cabo no ha ocurrido nada. En mi opinión, intenta destruir muchos de estos miedos y saldrás más feliz de la vida. 

Tenemos la oportunidad de ser felices y nos frena la mano inexistente del miedo a lo desconocido y la manía de aferrarnos a lo que ya tenemos, despreciando, o simplemente temiendo a lo nuevo. Paulo Coelho dice:

Cuando más felices pueden ser las personas, más infelices se vuelven

No dejes que esto sea cierto, tu tienes la oportunidad de ser quien quieras ser en la gran mayoría de los casos, ser quien quieras ser y realizar esas cosas que siempre se te pasan por la cabeza pero que nunca tienes el valor de hacer. 

Una última cosa: quizá exista ese amor para siempre, tendrá altibajos, pero será bonito casi siempre y será especial, sería maravilloso que existiera...

lunes, 12 de noviembre de 2012

Engaño

Poco a poco, cierro los pesados párpados, cansados y húmedos. Todavía siento la luz de la pantalla completamente iluminada sobre mis ojos protegidos. Oigo el sonido sobre mis oídos que indica que he recibido un mensaje, la luz desaparece. 
Por mi mente pasan las preguntas de siempre ¿Estará de broma? ¿En serio me sonríe tanto la suerte? ¿Será simplemente la necesidad de buscar a alguien la precursora de los mensajes tan especiales que estoy recibiendo?
Espero que mis dudas sean mal fundadas. Debo aceptar que por una vez, yo sea el que recibe los elogios y busque algo más de lo que puede ser una amistad. ¿Sinceridad interior? La sinceridad me dice que corte las alas, que esto no es lo que me pasa a mi habitualmente. Que todo acabará mal, nunca pasará nada. El optimismo fue erradicado al nacer, cuentan las leyendas que un día volverá fuerte, el día en el que aprenda a confiar en como soy  y aprenda a que merezco las cosas que me pasan, tanto las buenas como las malas. 
La vida es como un gráfico. Cuando subes hacia arriba todo va bien, a veces incluso puedes mantener una ascendente de felicidad y una pequeña estabilidad de felicidad, pero bajarás en picado en cierto momento. 
Cuando aprendes a solo ver los momentos malos y a tener miedo al ascenso por la caída  nunca disfrutarás de las cosas. Pero, el amor siempre será capaz de modificar nuestro miedo a subir y caer. Tener miedo al amor es natural.
El aumento de mi felicidad, me empuja a reabrir los ojos. Otro mensaje que hace aumentar mi ego y felicidad es la respuesta que recibo gracias al móvil. Sigo teniendo miedo por lo que pueda pasar, pero la felicidad es más grande que ese miedo; vuelvo a contestar. Me sigo sumiendo en la conversación, creando una dependencia psicológica a ella, necesito más felicidad, necesito sentirme bien, sentirme querido. Cuando existe un parón en la conversación me vuelven las dudas de que hago. Solo vivo para el engaño que me hago a mi mismo sobre que esto traerá la felicidad. Un engaño muy dulce. ¿Merecerá le pena?


viernes, 2 de noviembre de 2012

Decepciones

En la amistad, en los amores, y en la gran mayoría de las cosas, lo bueno nos puede decepcionar. Todos nos decepcionamos continuamente. Las personas que tienes más idealizadas se pueden convertir en las personas que, un día sin previo aviso, se conviertan en personas en las que dudas si puedes confiar. 

Pero lo peor es cuando sientes que has decepcionado a alguien, no hay forma de arrancarte el ahogamiento que te produce saber que has roto tu propio ser y el parecer que tiene una persona hacia ti. Luchamos por ser nosotros mismos, pero nosotros somos lo que el entorno nos hace ser. Nuestros amigos, nuestra familia, y nuestros "superiores" nos condicionan, dentro de eso, nosotros queremos causarles una impresión, y a veces nos desvivimos por dar una idea de como somos a los demás que nos guste, perder eso es algo que siempre fastidia, creo que eso ya lo había dicho, lo repito porque ese sentimiento es el que actualmente me llena. 

Una amistad cuando te llena es algo precioso, único, puede que en ese momento simplemente te sientas confortado, pero cuando algo cambie te darás cuenta que ese sentimiento era parte de ti y que te duele que desaparezca. 

Las amistades no son constantes, esa es la cruda y dolorosa realidad. Pero ninguna de las grandes amistades desaparece definitivamente con el tiempo. Siempre vive en los recuerdos. Yo tengo dos grandes amigos de la infancia, y se que nunca los voy a olvidar aunque los dos ahora vivan lejos mio. Queramos o no las personas ejercen una influencia en nosotros y nuestra forma de ser. Pero a cambio nos dan unas sensaciones únicas, que son en su gran mayoría placenteras. 

Las amistades toman en la persona una mayor o menor importancia, algunas se basan más en la vida social, otras más en las similitudes con la otra persona, y otras simplemente en el lazo que se ha creado; cada amistad te da algo, como dice el viejo dicho: guarda a tu amigo bajo la llave de tu propia vida. Nunca olvidas a quien te ayudo y a quien estuvo contigo, porque siempre estarás en deuda con él. Nunca decepciones a un amigo y no le rechaces una mano, porque si le decepcionas o te decepciona solo conseguirás pasarlo mal. Piénsalo dos veces antes de hacer algo que pueda traerte como consecuencia algo malo en tu amistad.

P.D: esto es una idea de algo que citan en la entrada del blog del bloguero Carlos Yerai Maeso en su última entrada: ¿Existió de verdad? Merece la pena leerle es uno de los blog mejor escritos que he tenido la suerte de leer. 

Poesía desnuda

Siento en mi cuerpo mi propia desnudez. Mi piel es el mayor de los templos, es único, cuidado, maravilloso, sagrado. Aun así, cada centímet...